la paranoia ministerial de la influenza humana

Esta semana el Ministerio de Salud ha definido un nuevo cambio en el diagnóstico y manejo de los casos de Influenza Humana (aka A H1N1, aka porcina), planteando una orientación hacia “la detección de casos graves y su tratamiento”, pero paradójicamente asegurando manejo antiviral para todos los mayores de 15 años, aún sin confirmación de laboratorio, la que sólo se realizará en los casos severos.

influenza humana

Así, todo caso de influenza se asumirá como influenza humana. Se trata de una decisión acertada desde el punto de vista de que hacer una diferencia entre ambos cuadros es irrelevante considerando el comportamiento clínico de ambos tipos de influenza es similar, con incluso una eventual menor contagiosidad y letalidad de la nueva influenza humana que la estacional. Sin embargo, en una decisión difícil de comprender se define brindar tratamiento antiviral a todos los casos mayores de cinco años, cuando este tipo de manejo para la influenza ha sido históricamente de uso sólo ocasional, dada la benignidad del cuadro en general.

La situación no deja de ser preocupante, pues ésta pareciera ser más bien una medida populista buscando satisfacer una demanda de la población antes que una medida meditada racionalmente. De hecho, el CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de Estados Unidos en su recomendación preliminar plantea tratamiento antiviral sólo a los casos hospitalizados y aquellos que presentan complicaciones.

Es más, respecto a grupos sin complicaciones plantean:

“Many patients who have had novel influenza (H1N1) virus infection, but who are not in a high-risk group have had a self-limited respiratory illness similar to typical seasonal influenza. For most of these patients, the benefits of using antivirals may be modest.” (“Muchos pacientes que han sido infectados por la nueva influenza H1N1 pero que no están en un grupo de alto riesgo han tenido una enfermedad respiratoria autolimitada similar a la típica influenza estacional. Para la mayoría de estos pacientes, el beneficio de usar antivirales puede ser modesto”)

Ciertamente la aparición de casos graves y una primera muerte debida al virus ha generado alerta en los medios y en la población, pero la imagen apocalíptica y efecticista de tener al personal de salud con mascarillas y brindar recursos extraordinarios para el manejo medicamentoso en forma indiscriminada no hace sino maximizar la situación y genera aún mayor demanda asistencial, colapsando los servicios de salud y así dificultando la atención a los casos más graves, a su vez que aumenta el riesgo de resistencia al único fármaco disponible en nuestro medio efectivo ante el nuevo virus.

Mientras tanto, al personal de salud no nos queda sino acatar la guía clínica y trabajar en educación a la población, mientras esperamos atentos al embate de patologías estacionales de mayor gravedad, como el virus respiratorio sincicial.